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El Oficio de Compartir la Memoria: Miguel Ángel Berumen Campos

Photo: Gabriela Valdez.

Hay personas que dedican su vida a estudiar la historia y otras que, además, se empeñan en compartirla. Miguel Ángel Berumen Campos pertenece a esa segunda estirpe. Historiador, investigador, editor, curador de cine y promotor cultural, su trayectoria ha estado marcada por una vocación constante: acercar el conocimiento al público y convertir la memoria en un bien compartido.

Especialista en la fotografía de la Revolución Mexicana y en los procesos históricos de la frontera norte, Berumen ha construido una obra que cruza la investigación histórica con la curaduría, la edición y la gestión cultural. Su trabajo ha contribuido a revalorar los archivos fotográficos como una fuente fundamental para comprender el pasado. Para él, investigar historia no significa únicamente consultar documentos, sino recorrer el territorio, reconocer los escenarios donde ocurrieron los hechos y encontrar ahí los lugares de la memoria que permiten comprender quiénes somos.

Su labor lo ha llevado a presentar exposiciones en importantes espacios culturales de México y del extranjero. Entre ellas destaca La photographie mexicaine, presentada en el festival Les Rencontres d’Arles, en Francia, en 2011, uno de los encuentros de fotografía más prestigiosos del mundo. Desde ese espacio internacional, su trabajo ayudó a proyectar la riqueza de la fotografía mexicana hacia nuevos públicos.

A lo largo de los años ha recibido diversos reconocimientos. Ha sido galardonado en tres ocasiones con el Southwest Book Award (2001, 2003 y 2004), otorgado por la Border Regional Library Association. Su libro México: fotografía y revolución obtuvo además una mención honorífica en Les Rencontres d’Arles en 2010. Más recientemente, el Instituto Nacional de Antropología e Historia le otorgó un reconocimiento especial por sus aportaciones a la cultura y la historia de Ciudad Juárez.

Su relación con los museos ha sido igualmente significativa. Fue autor del guion museográfico del Museo de la Revolución en la Frontera, inaugurado por el INAH en 2011 con motivo del centenario de la Revolución Mexicana. Posteriormente dirigiría el Museo Nacional de la Revolución en la Ciudad de México (2014–2015) y el Espacio Cultural Aquí Estuvo Zapata, en Cuernavaca (2015–2016), donde impulsó proyectos que buscaban acercar la historia a públicos contemporáneos.

Durante casi dos décadas vivió fuera de Ciudad Juárez. La Ciudad de México, Cuernavaca, Querétaro y Mexicali, entre otras ciudades, formaron parte de ese recorrido, donde desarrolló diversos proyectos de investigación histórica. Esa experiencia, afirma, le permitió sentirse “ciudadano del mundo, especialmente de su país”, y comprender que cada territorio guarda claves distintas para interpretar la historia.

Photo: Gabriela Valdez.

A su regreso a la frontera retomó su vínculo con el Patronato Amigos del Museo de la Revolución en la Frontera, desde donde ha impulsado iniciativas para fortalecer las actividades culturales del museo. Paralelamente ha mantenido una intensa labor editorial que suma ya más de veinte libros publicados. Entre ellos destaca Pancho Villa, la construcción del mito, que ha alcanzado siete ediciones, así como La conquista del agua y del imaginario.

Uno de sus proyectos más recientes resume bien su manera de entender la cultura. Se trata de Biblioteca Abierta, un espacio que surgió a partir de una reflexión provocada por una frase de Le Corbusier: “He recibido a manos llenas, doy a manos llenas”. Pensando en todo lo que ha recibido a lo largo de su vida —libros, conocimientos, amistades— Berumen decidió abrir su biblioteca personal al público. Así, un espacio privado se transformó en un lugar de encuentro. El proyecto funciona en su estudio, ubicado en la avenida de las Américas, donde hoy conviven una pequeña biblioteca pública y una galería.

De ese gesto de generosidad nació también Bibliofilia, un proyecto editorial y expositivo que reúne el trabajo de 43 fotógrafos —amigos de Berumen— quienes aportaron imágenes de bibliotecas, lectores y libros en distintas latitudes. A la par, once escritores, también amigos, contribuyeron con ensayos, poemas y textos literarios dedicados al universo de la lectura. “Ofrezco las virtudes de mis amigos”, comenta divertido, asegurando que la generosidad genera más generosidad.

Pero la idea de crear espacios para el encuentro cultural no es nueva en su trayectoria. En la década de los noventa destacó también como divulgador de cine, organizando ciclos y muestras que acercaron el cine de autor y el cine cultural a nuevos espectadores en Ciudad Juárez. Aquellos esfuerzos contribuyeron a formar públicos y a abrir espacios de diálogo alrededor del cine como experiencia cultural.

En esos mismos años creó uno de los lugares más recordados de la vida cultural juarense: el bar El Ángel Azul, que pronto se convirtió en punto de reunión para escritores, artistas y lectores. Por su escenario pasaron importantes figuras de la literatura mexicana, mientras lecturas, presentaciones y conversaciones animaban la vida cultural de la ciudad. Historiador de oficio, promotor cultural por convicción y bibliófilo por pasión, Miguel Ángel Berumen Campos ha construido un legado que combina investigación rigurosa con una profunda vocación pública. Su trabajo demuestra que la cultura no solo se conserva en archivos y museos, sino que también se activa cuando se comparte, se discute y se pone en manos de la comunidad.

Bibliofilia se presentó el 14 de febrero en la Cineteca del Centro Cultural Paso del Norte. La exposición con el mismo título, resultado de este proyecto editorial, permanece abierta al público en la galería del mismo recinto hasta el mes de mayo.